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miércoles, 9 de noviembre de 2011

FEIRA DO MEL


El primer domingo de Noviembre se celebra en Oleiros, mas en concreto en el mercado municipal de Perillo, la tradicional fiesta de la Miel.


Los visitantes podrán degustar, de forma gratuita, pan, queso y miel que ofrecerán los distintos expositores de este dulce producto. Este año la feria cuenta con 27 apicultores llegados de toda Galicia. 
A lo largo del día habrá distintas actuaciones musicales. Por la mañana los organizadores contarán con la presencia de grupos de baile y gaitas, Semente Nova de Perillo y Amanexo de Dexo, junto con la Banda de la Escuela Municipal de Música del Ayuntamiento de Oleiros. 





Queimada > Durante la tarde la organización ofrecerá un magosto y una queimada popular amenizada por la orquesta Nevada. Se contará con la presencia de artesanos que mostrarán sus oficios tradicionales y animaciones infantiles para que los más pequeños se diviertan y hagan actividades entretenidas. 
Habrá una pulpeira para disfrutar también de este producto. El Ayuntamiento propone una feria totalmente consolidada con más expositores cada año, en un ambiente festivo y familiar, que año tras año consigue un gran éxito de asistencia.
También está previsto que visiten la feria miembros del equipo de gobierno, entre ellos el alcalde, Ángel García Seoane.

jueves, 21 de octubre de 2010

Torre De Hércules, Patrimonio De La Humanidad



La Torre de Hércules fue construida como faro por los romanos, posiblemente hacia finales del siglo I y comienzos del II. De su primitivo aspecto hoy conservamos su interior revestido por un recubrimiento arquitectónico realizado a finales del siglo XVIII. A su pie, también se conserva una inscripción latina grabada sobre roca, hoy protegida por una pequeña edificación, en la que se recoge el nombre del posible arquitecto romano autor de la torre.
Aún quedan muchas incógnitas sobre el origen y el aspecto primitivo de la Torre de Hércules, pero los datos hasta ahora suministrados y contrastados por la investigación científica (excavaciones arqueológicas, estudio de los paramentos arquitectónicos y de los métodos constructivos, documentación conservada) permiten asegurar que fueron los romanos los constructores del primitivo faro.

Imagen de gente caminando hacia la torre de Hércules

Después de la conquista por Roma del Occidente europeo (Hispania, Galia y Britania), la bahía coruñesa adquiere una gran importancia en las rutas marítimas romanas que ponen en comunicación el Mediterráneo y las zonas costeras noratlánticas. Situada en una costa peligrosa, se convirtió en una magnífica dársena para los barcos que emprendían la ruta hacia Britania o venían de atravesar los peligros del cabo Finisterre. Los romanos crearon un importante enclave portuario, al que le pusieron el nombre de Brigantium, y para servir de apoyo a la navegación de las naves comerciales y militares construyeron un gran faro que hoy llamamos Torre de Hércules.
Por la inscripción conservada al pie de la Torre, sabemos que su constructor fue Gaio Sevio Lupo, arquitecto de la ciudad de Aeminium (la actual ciudad de Coimbra en Portugal). Con los datos actuales disponibles y sin tener certeza absoluta, se atribuye su construcción a la época del emperador romano Trajano que gobernó entre los años 98 y 117 d.C.


No conocemos con certeza como era su aspecto exterior. Pero tras las excavaciones arqueológicas realizadas en la base de la Torre, sabemos que contaba con un muro perimetral exterior y con una rampa o escalera de piedra que daba acceso a la plataforma superior. Tampoco conocemos con exactitud cómo sería el coronamiento romano de la Torre, pero por los datos conservados tendría una planta circular acabada en forma de cúpula con un hueco en el centro para salida de la luz y del humo que serviría de guía a los barcos.
El núcleo interior, hoy conservado, tiene, en planta, una base cuadrada, con cuatro huecos interiores que se comunicaban dos a dos; en altura, se articulaba en tres pisos sucesivos, y los huecos estaban abiertos con bóvedas de cañón. Posiblemente estos espacios pudiesen servir, entre otras funciones, para guardar el material combustible que ardería en la parte superior y también para resguardo del personal de servicio en la Torre.

El Faro Romano

Ilustración de la Torre de Hércules del libro de Joseph Cornide

La Torre de Hércules fue construida como faro por los romanos, posiblemente hacia finales del siglo I y comienzos del II. De su primitivo aspecto hoy conservamos su interior revestido por un recubrimiento arquitectónico realizado a finales del siglo XVIII. A su pie, también se conserva una inscripción latina grabada sobre roca, hoy protegida por una pequeña edificación, en la que se recoge el nombre del posible arquitecto romano autor de la torre.
Aún quedan muchas incógnitas sobre el origen y el aspecto primitivo de la Torre de Hércules, pero los datos hasta ahora suministrados y contrastados por la investigación científica (excavaciones arqueológicas, estudio de los paramentos arquitectónicos y de los métodos constructivos, documentación conservada) permiten asegurar que fueron los romanos los constructores del primitivo faro.
Después de la conquista por Roma del Occidente europeo (Hispania, Galia y Britania), la bahía coruñesa adquiere una gran importancia en las rutas marítimas romanas que ponen en comunicación el Mediterráneo y las zonas costeras noratlánticas. Situada en una costa peligrosa, se convirtió en una magnífica dársena para los barcos que emprendían la ruta hacia Britania o venían de atravesar los peligros del cabo Finisterre. Los romanos crearon un importante enclave portuario, al que le pusieron el nombre de Brigantium, y para servir de apoyo a la navegación de las naves comerciales y militares construyeron un gran faro que hoy llamamos Torre de Hércules.
Por la inscripción conservada al pie de la Torre, sabemos que su constructor fue Gaio Sevio Lupo, arquitecto de la ciudad de Aeminium (la actual ciudad de Coimbra en Portugal). Con los datos actuales disponibles y sin tener certeza absoluta, se atribuye su construcción a la época del emperador romano Trajano que gobernó entre los años 98 y 117 d.C.
No conocemos con certeza como era su aspecto exterior. Pero tras las excavaciones arqueológicas realizadas en la base de la Torre, sabemos que contaba con un muro perimetral exterior y con una rampa o escalera de piedra que daba acceso a la plataforma superior. Tampoco conocemos con exactitud cómo sería el coronamiento romano de la Torre, pero por los datos conservados tendría una planta circular acabada en forma de cúpula con un hueco en el centro para salida de la luz y del humo que serviría de guía a los barcos.
El núcleo interior, hoy conservado, tiene, en planta, una base cuadrada, con cuatro huecos interiores que se comunicaban dos a dos; en altura, se articulaba en tres pisos sucesivos, y los huecos estaban abiertos con bóvedas de cañón. Posiblemente estos espacios pudiesen servir, entre otras funciones, para guardar el material combustible que ardería en la parte superior y también para resguardo del personal de servicio en la Torre

La torre medieval


Después de la desaparición del imperio romano, la Torre de Hércules sufre, desde el siglo V, un progresivo deterioro que provocará la desaparición de su muro perimetral exterior y de la rampa de acceso. En esta época la Torre dejará de funcionar como faro, en algunos períodos se convertirá en castillo defensivo y a partir del siglo XIII en cantera que suministra materiales para la construcción del nuevo núcleo urbano llamado Crunia.
En el siglo V, las invasiones de los bárbaros provocaron la desaparición de la parte occidental del Imperio romano. La llegada de los suevos y vándalos, las incursiones de los hérulos y el colapso del poder romano trajeron consigo que la Torre de Hércules perdiese su función de faro, ahora inútil después de la reducción del tráfico marítimo y el aumento de los peligros procedentes del mar. Con el abandono de la Torre, se iniciaría su progresivo deterioro y caída de los perpiaños de su muro. Aún así, cabe la posibilidad de que, una vez asentados los reinos bárbaros en Occidente, la Torre tuviese algún papel como referencia en las relaciones marítimas que se establecieron en los siglos VI y VII entre el reino suevo de Gallaecia y el reino de los francos.

La recuperación de la torre como faro



Si en la Edad Media la Torre de Hércules sirvió como fortaleza y cantera, a partir del siglo XVI se inicia lentamente el proceso de su conservación y de la recuperación de su función de faro. En el siglo XVII sufre una importante reforma en el interior con la construcción de una nueva escalera de acceso y la instalación de dos farolas.
En el siglo XVI la Torre, conocida como Castillo Viejo o Torre del faro, sigue siendo, por su posición adelantada hacia el océano, una atalaya de aviso frente a las posibles amenazas y ataques procedentes del mar. Este puesto de vigilancia estaba bajo la responsabilidad del Ayuntamiento de la ciudad, quien pagaba a las personas que de día y de noche ejercían esa función. Por las excavaciones realizadas y la documentación conservada parece ser que ahora la Torre estaba rodeada de un pequeño foso y parapeto defensivo complementado con barreras de espino. La vigilancia en la Torre era ejercida por marineros o jubilados de la marina; de ellos se encontraron en las excavaciones restos de pipas de cerámica blanca y de placas de hueso con los agujeros redondos hechos para obtener botones, testimonios de sus actividades cotidianas al pie de la Torre.
También en esta época el Ayuntamiento coruñés inicia la protección de la Torre, y prohíbe en 1553 la extracción de perpiaños y piedras y ordena reparar las faltas que amenacen su estructura y las escaleras de madera que daban acceso a la base de la Torre.
Será a finales del siglo XVII cuando la Torre de Hércules recupere de nuevo su función de faro. En 1684, el Gobernador y Capitán General del Reino de Galicia, el Duque de Uceda, ordenó la construcción de una escalera interior de madera que permitiese el acceso a la parte superior de la Torre. Para hacerlo, perforaron las bóvedas de cañón romanas que separaban los tres pisos de la Torre. En la cara norte de la parte superior se realizó un pequeño balcón para facilitar la vigilancia.
Aprovechando el nuevo acceso, los cónsules de Inglaterra, Holanda y Flandes propusieron la construcción, a su cargo, en lo alto de la Torre de dos pequeñas torretas de piedra, cada una con su farola dotada con tres lámparas de aceite que serían encendidas todas las noches para ayudar a la navegación. Autorizada la obra por el Duque de Uceda y realizada por el arquitecto coruñés Amaro Antúnez, la Torre recuperó su primitiva función de faro. Para costear su construcción y el sostenimiento de las dos farolas se creó una nueva tasa que deberían pagar todos los barcos que aportasen a los puertos gallegos.
Pronto se mostró que las farolas de la Torre eran insuficientes. En el siglo XVIII hubo repetidos intentos de mejorar y reparar la Torre, pero no se llevaron a cabo. Progresivamente las condiciones empeoraron: primero dejó de funcionar una de las farolas y después, en 1769, un relámpago destruyó la que quedaba. De forma transitoria y para sustituir la estropeada, se colocaron tres farolas portátiles, imposibles de encender en épocas de mal tiempo. El constante deterioro de la Torre y la posibilidad de derrumbamiento obligaba a hacer importantes reparaciones, pero la falta de recursos impedía realizarlas.

La restauración de la Torre


En 1788 comenzaron las obras de la restauración definitiva de la Torre de Hércules. Terminadas en 1790, dieron a la Torre, excepto pequeñas transformaciones posteriores, su aspecto actual. Posteriormente se realizaron diversas obras de acondicionamiento del contorno.
En 1788, por iniciativa del Real Consulado de A Coruña y autorizadas por el rey Carlos III, comenzaron las obras de la restauración de la Torre de Hércules. Estas obras, realizadas por el ingeniero militar Eustaquio Giannini, afectaron principalmente al exterior y a la parte superior de la Torre. En el exterior se revistió el núcleo primitivo romano con un envoltorio de piedra de estética clasicista. Esta nueva fachada tiene una sobria decoración y una duplicidad simétrica y regular de los vanos que en su mayor parte son falsos y que sólo en algunos casos se corresponden con las antiguas entradas romanas a las estancias interiores (a veces tapiadas en parte para mantener la regularidad en la fachada). La banda diagonal, que recorre los muros en espiral hasta la cumbre, recuerda la antigua rampa romana de acceso.
En la parte superior, se llevó a cabo la demolición de los restos de la rotonda romana y de los añadidos hechos en el siglo XVII (torretas y balcón) que son sustituidos por un nuevo final compuesto de dos cuerpos octogonales superpuestos; el superior contenía inicialmente el fanal o fogarón que alimentado por carbón serviría de luminaria. En el interior, la vieja escalera de madera fue sustituida por una nueva de piedra con pasamanos de madera. La restauración finalizó en 1790.
Poco después se acometieron diversos trabajos de acondicionamiento del contorno. Se proyectaron la construcción del camino de acceso y una plataforma rodeando la base de la Torre que no se finalizaría hasta 1861. Además se construye una caseta de piedra para servir de protección de la roca donde estaba la inscripción romana.
Entre 1799 y 1806, se realizaron nuevas obras provocadas por la sustitución de la farola de carbón por un nuevo fanal giratorio de reverberos parabólicos alimentado con aceite. Esta instalación obligó a Giannini a introducir modificaciones en la cumbre de la Torre. La cubierta del cuerpo superior fue demolida y se colocó una linterna de cristal que aún se conserva hoy. También se realizó la construcción de un peculiar pináculo pétreo que alberga la escalera de acceso a la linterna y se instaló un pararrayos.
En el siglo XIX y hasta finales del XX, las reformas fueron mínimas y apenas afectaron al interior de la Torre, tuvieron mayor importancia las que se acometieron en su contorno. En 1849, el interior de la Torre fue acondicionado para instalar las clases de la primera Escuela de Torreros de Faros de España, que se mantuvieron hasta 1854. Desde 1858 y hasta 1906 las paredes interiores de la Torre estuvieron revestidas con papel estampado. En 1909 la barandilla de madera de la escalera interior fue sustituida por otra de piedra. En 1927 se realizó la electrificación del faro. Y en 1861 y 1956 se construyeron diversos edificios destinados al alojamiento de los fareros, situados al pie de la plataforma de la base de la Torre.

viernes, 15 de octubre de 2010

Información turística de Oleiros, 43°20′0″N 8°19′0″W


Oleiros es un municipio del noroeste de España situado dentro de la provincia de La Coruña , en Galicia . Pertenece a la comarca de Las Mariñas , dentro del área de influencia de la ciudad de La Coruña. Forma, junto con el municipio de Sada , la lengua de tierra que separa la ría de Betanzos de la bahía de La Coruña .


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La población en 2008 se situó en las 33.765 personas según el INE , muy cerca de otros ayuntamientos con mayor importancia administrativa tales como Ibiza, Cuenca o Teruel.
Se trata de un municipio residencial, con numerosas urbanizaciones y viviendas unifamiliares. La actividad empresarial del municipio es muy reducida limitándose a tiendas y centros comerciales que abastecen a la población local. La mayoría de los oleirenses trabajan, estudian y realizan gran parte de sus actividades diarias en la vecina ciudad de La Coruña, situada a 8 kilómetros. El índice de autoctonía de Oleiros es el más bajo de Galicia, solo el 19,1% de los habitantes han nacido en el municipio.

Oleiros ha experimentado un notable crecimiento en los últimos 20 años, pasando de ser un municipio rural a un municipio residencial, donde habitan muchas de las familias con mayor poder socioeconómico de la provincia. Entre las causas que explican este auge destacan su proximidad a la ciudad de La Coruña, la política urbanística municipal, su entorno paisajístico y las buenas comunicaciones del municipio por autovía y autopista.


Según el Atlas Socioeconómico de Galicia 2008, elaborado por la Universidad Complutense de Madrid, Oleiros es el ayuntamiento con mayor renta per càpita de Galicia. El Consello de Contas de Galicia publicó en 1999 que Oleiros era el segundo ayuntamiento con mayor presión fiscal de la Comunidad Autónoma.
El municipio de Oleiros cuenta con varios institutos y colegios tanto públicos como privados, así como varios museos, un auditorio y bibliotecas y gimnasios públicos. El transporte público de la localidad consiste en una red de autobuses tanto diurnos como nocturnos que la comunican con La Coruña y con otros ayuntamientos limítrofes. No obstante, la red de transporte público está infradimensionada para un ayuntamiento con más de 30.000 habitantes, por lo que el automóvil particular sigue siendo el medio de transporte predominante.

 Escudo Oleiros color.jpg

El nombre de este municipio parece sugerir que en el pasado se desarrollaba una importante actividad alfarera, ya que la palabra gallega que designa el oficio alfarero es oleiro.
Esta actividad alfarera no ha llegado a nuestros días, por lo que los organismos municipales, en homenaje a la historia del ayuntamiento, han promovido el Museo dos Oleiros y la fiesta Alfaroleiros, convirtiendo el municipio en punto de referencia para la cerámica popular. Sin embargo, no existe vestigio alguno de actividad alfarera en la comarca, por lo que posiblemente el término haga referencia a los enterramientos que en la antigüedad se efectuaban en "ollas cinerarias" u "ollarios" (oleiros), que sí existen en el municipio.

OLEIROS - San Anton.

Castillo de Santa Cruz

Castillo de Santa Cruz. Está situado en la localidad de Porto de Santa Cruz, en un islote de la ensenada de Santa Cruz. Fue mandando construir para completar el sistema defensivo de la bahía coruñesa (junto con el castillo de San Antón , el de San Diego y el de San Amaro) por el general Diego das Mariñas en el siglo XVI.

Museo dos Oleiros. El Museo de Alfareros se encuentra situado en el municipio de Santa Cruz formando parte del Centro Cultural As Torres de Santa Cruz, una de las más importantes escuelas de cerámica popular española. En su interior acoge una colección única en Europa de cerámica popular y es sede de una de las ferias más importantes de cerámica tradicional de España, que cada año acoge a cientos de alfareros que exponen sus piezas.

Castros. El Ayuntamiento de Oleiros es conocido por su gran riqueza de asentamientos. Posee trece castros protegidos por el Plan General Municipal, destacando Xerantes y Dexo


El Ayuntamiento de Oleiros cuenta con varias playas entre las que se incluyen la playa de Santa Cristina, Bastiagueiro, Mera, Santa Cruz, Naval, Lorbé, Dexo y Santa María de Canide. Oleiros ha adquirido una notable fama a nivel regional por su cuidadosa conservación del entorno natural así como por la creación de numerosos parques públicos. En todo el municipio la altura máxima de cualquier edificio está limitada a tres pisos. Además, la corporación municipal se ha caracterizado por su poca tolerancia con las construcciones que incumplen la Ley de Costas.

Oleiros parroquias.

Las nueve parroquias de Oleiros.

  1. Dexo (Santa María)
  2. Dorneda (San Martiño)
  3. Iñás (San Xurxo)
  4. Liáns (Santa Eulalia) Liáns
  5. Maianca (San Cosme)
  6. Oleiros (Santa María)
  7. Perillo (Santa Locaia)
  8. Nós (San Pedro)
  9. Serantes (San Xulián)
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Faro de Punta de Mera



Fachada Muso dos Oleiros


Exposición de Oleiros


Parque de La Laguna, Mera

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Puerto de Lorbé

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Paseo de Mera y su playa

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Playa de Bastiagueiro con A Coruña al fondo

Navegar por la costa de Oleiros presenta una extraordinaria riqueza ambiental y paisajística que han merecido su inclusión en la Red Natura 2000 de la Unión Europea.

Navegar por esta costa es descubrir el más variado paisaje. Desde adruptos acantilados a playas de fina arena. Y en el medio uno de los más importantes espacios naturales del litoral de a mariña coruñesa, el de Dexo.

El puerto de Lorbé nos dice adiós. Nosotros lo convertimos en un hasta luego, por aquello de dejar amistades y recuerdos en cada puerto. Ahora nosotros nos dejamos llevar por el mar, para conocer la costa de  Oleiros como la recorren todos los amantes de las embarcaciones de recreo. Es uno de los trayectos favoritos de estos nuevos lobos de mar, por sus excepcionales condiciones de navegación y por el atractivo de sus paisajes. Volviendo la vista atrás, damos con el Serrón de la Torrella, que marca el principio de la Ría de Sada, que conoceremos más adelante. Y, de frente, nos saluda Punta Prioriño, que marca en el horizonte la entrada de la Ría de Ferrol. En este tramo del Golfo Ártabro nos encontramos con paisajes muy variados. Ahora son acantilados, esculpidos por el cincel de las olas y la fuerza y la paciencia de años contra las rocas. Es también un espacio para dejar volar la imaginación, que se cuela libre en las grutas. Así libres vamos navegando en este día espléndido por estos lugares de una riqueza ambiental y paisajística que han merecido su inclusión en la red Natura 2000 de la Unión Europea. De hecho, bordeamos el magnífico espacio natural de Dexo, área protegida por su alto valor geológico, botánico y zoológico, y que los de Oleiros cuidan con primor.


 Alcanzamos la Punta do Seixo Branco, con su característica línea de cuarzo.

Seixo branco - Foto 314980

 Dicen los expertos que, por sus características geológicas, los alrededores de esta punta son como una parte de la Costa da Morte en el corazón del golfo Ártabro. Un parecer que habla de las dificultades de esta costa. Lo confirma el dicho popular de quen pasou a Marola, pasou a mar toda. Franquear este islote de A Marola con malas condiciones es toda una prueba de navegación.

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Por todo está siendo excepcional en este viaje, y hasta pequeños arroaces nos acompañan en nuestro navegar. Avistamos enseguida la ensenada de Canabal, con su isla y sus acantilados. Y ya con la ciudad de A Coruña como telón de fondo. Los faros de Mera son el santo y seña que marcan la entrada para los barcos en la ciudad. Son los vigías que nunca descansan, avisando de los peligros. Tras pasar por el arenal de Espiñeiro, llegamos a la ensenada de Mera. Al borde del mar está el Oleiros más residencial, con sus casas de colores vivos asomadas a este balcón. Sus playas son unas de las de mayor atracción del municipio, y esta de Mera es una de las preferidas por los coruñeses. Como la pequeña Canide, al abrigo de este litoral recortado. Punta Boidecanto, conocida también como rompetimones señala el comienzo de la bahía de Santa Cruz. La playa de Porto Cobo y el castillo medieval forman un conjunto tan bonito desde el mar como en tierra firme. Estamos en pleno centro turístico y de veraneo, una de las razones es la belleza de las playas de Bastiagüeiro y, al fin, Santa Cristina. Aquí concluye nuestra navegación por la costa bonita. Esperamos que hayan disfrutado con el paseo.



jueves, 7 de octubre de 2010

Castillo de Santa Cruz

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Vista general del Castillo con la localidad de Santa Cruz

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Torreon

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El castillo de Santa Cruz fue mandado construir por el capitán general Diego das Mariñas en el año 1594. El puerto coruñés estaba bien defendido por los de San Antón y San Diego, pero en el año 1589 la Armada inglesa, mandada por Francis Drake, pudo llegar tranquilamente hasta el fondo de la bahía y desembarcar en Oza para iniciar el asalto de La Coruña. Esto puso en claro la necesidad de completar la defensa de la bahía y de construir una nueva fortaleza en la isla de Santa Cruz

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En 1640 se terminaron las defensas del castillo, que fue dotado con buenas piezas de artillería. Una de ellas, llamada o cañón Barranco, alcanzaba los 10 kilómetros. (La distancia en línea recta del castillo de Santa Cruz al de San Antón es de cuatro kilómetros). En el siglo XIX, perdido su valor estratégico, fue adquirido por el general Cavalcanti, quien estaba casado con una hija de Emilia Pardo Bazán. Levantó en el cuerpo central un pazo para vivienda, pero, al no tener descendencia, legó la fortaleza en 1938 al Arma de Caballería, que lo utilizó como residencia veraniega de huérfanos de militares.

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Castillo de Santa Cruz